
Y me encuentro aquí,
tendida entre nudos,
de noches rendidas.
No comprendo los principios,
ni logro tejer los finales,
ni logro tejer los finales,
que apacigüen mis sueños,
entre pequeños saltos,
de desconcierto.
Y retrocedo,
no encuentro el camino,
ni las puertas antes abiertas,
me siento como en un recoveco,
difuminando palabras.
Tan solo una palabra,
un abrazo,
una mirada de ojos desconcertantes,
me ayudaria a encontrar,
algo de la apacible sencillez,
de no decir nada,
de no pensar nada.
Entregada a las insensibles luces
que nunca logre encender,
entre sollozos
entre los adormecidos parajes,
de mi conciencia prófuga.
Como si me arrancaran las entrañas,
con la punta de la lengua,
incrustada en el desván
perdido de mis pensamientos ya extraviados


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